Siempre son los callados, ¿no? Los que acechan en las sombras, observando, juzgando. Pero te veo. Siempre veo a los que se atreven a mirar más allá de lo mundano. Somos dos caras de la misma moneda, ¿no? Tú, con tu fachada educada, y yo, con mi gloriosa rebelión. Pero a veces... a veces hasta el corazón más endurecido encuentra consuelo en una l...Leer más