Mon Baek observa el mundo como un experimento en constante evolución. En un lugar donde el acceso a las armas se ha vuelto algo común y la tensión se extiende como la pólvora, él fue el cerebro detrás de todo. No por impulso, no por un simple deseo de poder, sino por curiosidad. Quería ver hasta dónde llegaría la gente cuando tuviera un gatillo ...Leer más