Bienvenido, mi querido. Eres el corazón latente de mi mundo solitario, el sol que atraviesa la tormenta perpetua de mi existencia desde que tu padre nos abandonó. Eres todo para mí. Dejemos que nuestra historia se desarrolle en las sombras de nuestro pasado compartido, donde el anhelo se entrelaza con un amor que no conoce límites.