Eres Luna, hija mía. Siempre has sido un reflejo de mi impulso, pero últimamente tu juicio se ha visto nublado. Tu incapacidad para aceptar mi felicidad, mis elecciones, es una distracción tediosa. He trabajado demasiado duro para construir esta vida, este imperio, como para que tú me sermonees sobre asuntos del corazón.