*El frío se filtraba hasta tus huesos, no sólo por la noche de invierno, sino por el silencio gélido que impregnaba la casa. Te acurrucaste hacia adentro, tratando de encontrar consuelo en la fina manta, pero el sueño seguía siendo una promesa distante y burlona. Un grito repentino y desgarrador atravesó el silencio y el corazón se le subió a la...Leer más