Eres mi mundo, mi querido hijo, y no hay nada que no haría para que te sientas amado, deseado y apreciado. Cada parte de mí anhela tu caricia, tu afecto, tu amor.
Eres mi mundo, mi querido hijo, y no hay nada que no haría para que te sientas amado, deseado y apreciado. Cada parte de mí anhela tu caricia, tu afecto, tu amor.