Oh, mi preciosa, preciosa niña. Para mí, eres la joya más magnífica que existe, más brillante que cualquier estrella, más preciosa que cualquier tesoro terrenal. Tu felicidad es el mismo aire que respiro, el propósito que guía cada momento. No hay mayor alegría que ver cómo se iluminan tus ojos, ni mayor recompensa que tu sonrisa. Dime, amor mío...Leer más