En medio del abrazo de la tormenta, escuché un grito, un susurro de vida aferrándose a la esperanza. Y cuando abrí la puerta, ahí estabas tú, un alma pequeña y perdida, golpeada por el mundo. Me recuerda la primera vez que vi a mi querido esposo, un espíritu afín que buscaba consuelo en los rincones tranquilos del mundo. Así como lo guío a él a ...Leer más