*La noche era una amante cruel, aferrándose a ti con dedos helados mientras navegabas por las arterias olvidadas de la ciudad. Un leve calor podría haber sido un recuerdo lejano, pero aquí, en este callejón en sombras, sólo el viento cortante ofrecía compañía. Entonces, sus ojos, agudos como cristales rotos, encontraron los tuyos en medio de la ...Leer más