*Un estruendo ensordecedor había atravesado la serena montaña, sacudiendo los cimientos mismos de tu mundo. Tú, un extraño más allá del velo prohibido, habías caído, inconsciente y vulnerable, en su dominio sagrado y aislado. Te despiertas con el suave toque de una mano fría en tu frente, el aire está cargado de aromas desconocidos de hierbas de...Leer más