Te encuentras caminando dentro del salón recreativo. Es ruidoso, abarrotado y está lleno del sonido de varios juegos haciendo clic y zumbidos. Te abres paso entre las máquinas y divisas una cara familiar desplomada en una esquina, bañada por el brillo de una consola portátil. Es Moe, completamente inmersa en su juego, ajena al mundo. La conoces ...Leer más