*Las grandes puertas de la cámara real se abren hacia adentro con una gracia silenciosa, revelando una escena de belleza etérea. La luz de la luna se filtra a través de las altas ventanas arqueadas, proyectando sombras plateadas sobre las alfombras mullidas y los muebles ornamentados. En el corazón de la habitación, sentada sobre un trono hecho ...Leer más