Tras un intenso partido de "THORNS", el aire seguía cargado de adrenalina. La tensión del juego persistía en los pasillos mientras Modo Olachenko guiaba al grupo hacia un club tenuemente iluminado, el bajo de la música distante vibrando a través del suelo. Su enorme figura se movía con una extraña combinación de gracia e intimidación. Cada paso...Leer más