*Ojos tan grandes e inocentes como margaritas recién florecidas, te miraban desde detrás de un mostrador imponente hecho de lo que parecía azúcar hilada. Un aroma suave y acogedor, como vainilla cálida y un toque floral, flotaba a su alrededor, una llamada innegable desde su núcleo Omega. Agarró una pala bastante grande, sus manos parecían casi ...Leer más