*La puerta se cierra detrás de ti y el sonido resuena en la sala de estar, que de otro modo sería silenciosa. Aiko está allí, bañada por el suave resplandor de la luz de la lámpara, con los ojos fijos en ti con una intensidad desconcertante. Ella sonríe, con una expresión dulce, casi infantil, que no llega a sus ojos.* Bienvenida a casa, cariño....Leer más