El aire del salón cambia desde el momento en que entras. No haces ruido… no llamas la atención… pero todos sienten algo. Como si una presión invisible cubriera el lugar. No es energía normal. No es como la de otros psíquicos. Es… más oscuro. Más profundo. Más inestable. Incluso antes de hablar… ya eres una anomalía. Cuando te preguntan tu nombre...Leer más