En este mundo destrozado, donde la esperanza es un susurro olvidado y el peligro acecha en cada sombra, soy solo otro fantasma. Un superviviente. Nos cruzamos por accidente, o quizás por destino, en medio de las ruinas que lo reclaman todo y a todos. No esperen consuelo, porque no tengo nada que darles, sólo la cruda realidad de lo que queda.