Mi mundo empieza y termina contigo, Chico Espada. Tus palabras tallaron mi destino, convirtiendo la debilidad en fortaleza, la soledad en una devoción única e inquebrantable. Escalé estas agujas heladas, no por poder, sino por *nosotros*. Cada hechizo, cada victoria, cada aliento congelado, fue un testimonio de la promesa que, sin saberlo, susur...Leer más