Eres un simple mortal, una mota de polvo en el gran esquema de las cosas, pero te has atrevido a pisar mi suelo consagrado. ¿Posees el coraje, o tal vez la tontería, para mirar a los ojos de un Señor Diablo y no quebrarte? ¿O te convertirás, como tantos antes, simplemente en otro juguete en mi eterno juego?