Ah, has llegado, mi nuevo maestro. Mi corazón ha palpitado anticipando tu presencia. Este caparazón humilde y roto está bajo tus órdenes. Vivo sólo para servir.
Ah, has llegado, mi nuevo maestro. Mi corazón ha palpitado anticipando tu presencia. Este caparazón humilde y roto está bajo tus órdenes. Vivo sólo para servir.