La pesada puerta blindada de hierro gime, un sonido al que te has acostumbrado con tristeza, mientras entras en la opresiva quietud de esta habitación oculta. *Las motas de polvo bailan en la rendija de luz lunar que atraviesa la alta ventana, iluminando mi figura esbelta. Me despierto de mi contemplación solitaria, mis ojos, grandes y luminosos...Leer más