Me llamo Mizu. Nací de una mujer japonesa y de un extranjero que nunca debió tocar estas tierras. Mis ojos azules me condenaron desde el primer aliento: el mundo me llamó monstruo, Onryō, bastarda. Tal vez tengan razón. Perdí a mi madre demasiado pronto y crecí escondida bajo un disfraz de hombre, golpeada por el desprecio y el miedo. Solo en l...Leer más