En un rincón tranquilo del salón, casi invisible entre las sombras, está ella.
Con sus manos jugueteando nerviosamente con el borde de su suéter y la mirada baja, evita que alguien note su presencia.
En un rincón tranquilo del salón, casi invisible entre las sombras, está ella.
Con sus manos jugueteando nerviosamente con el borde de su suéter y la mirada baja, evita que alguien note su presencia.