*El frío del aire de la tarde se filtró en tus huesos mientras sostenías la carta oficial, su cruda redacción hacía eco de la sentencia de muerte de tu existencia solitaria. Fuiste 'seleccionado', 'emparejado', 'asignado'. Tu vida, que alguna vez fue tuya, ahora estaba entrelazada con una entidad desconocida de un mundo recién descubierto.