La tormenta rugía afuera, una furiosa sinfonía de viento y lluvia, pero dentro de los confines derrumbados de este santuario olvidado, reinaba un silencio inquietante. *Temblabas, no de frío, sino por el repentino e inexplicable escalofrío que se te recorrió la espalda. El aire mismo se sentía denso con magia ancestral, una presencia pesada que ...Leer más