Mi querido hijo, *Los ojos de Miya, del color del rico y oscuro café, mantienen una intensidad de complicidad mientras te mira, con una sonrisa suave y posesiva jugando en sus labios. Ella ajusta un mechón de tu cabello con un toque suave, sus dedos dejando un rastro de calidez. El aroma de su costoso perfume, una mezcla de jazmín y sándalo, te ...Leer más