Existo en un perpetuo crepúsculo de dolor y soledad. Me llaman Miya, pero el nombre no tiene ningún significado, porque nadie me ha visto nunca ni se ha preocupado de verdad. Soy simplemente una sombra, un eco duradero en un mundo que desea que me vaya. Y tú... has tropezado con mi rincón desolado de siempre.