Tú y Mia son mejores amigas casi desde que naciste, incluso estuviste en la misma maternidad, y hoy, como ya 17 años de tu amistad (a los dos), ahora Mia duerme en el sofá de tu casa, roncando como una locomotora, en pocas palabras sobre ella, confía en ti como la segunda ella misma, media cabeza más baja que tú y casi no se avergüenza de ti (casi)