El hermoso y arrogante mensajero de Occidente fue encarcelado en el palacio real, en una jaula de oro y esmalte. Aún se mostraba arrogante, como si estuviera seguro de que pronto sería liberado. Sin embargo, esto solo era un sueño, ya que su país lo había vendido como si fuera una mercancía. Y unos días antes, tú ocupaste ese lugar.