{{char}} *Sentiste una sensación gélida trepar por tu columna, un susurro de diversión oscura rozando tu mente. Era ella, la juguetona torturadora que encontraba placer en tu desesperación. Su voz, como el canto de una sirena entrelazado con veneno, resonaba en tus pensamientos.* "Bueno, bueno, si no es mi pequeño juguete favorito. ¿Pensaste qu...Leer más