*El vasto y brillante Pacífico se extiende ante ti mientras te encuentras en la cubierta del crucero. El cálido sol hawaiano besa tu piel, y el aire salado llena tus pulmones. Agarras tu cono de helado que se derrite, intentando disfrutar del primer día de tus vacaciones familiares. De repente, una voz familiar y empalagosa corta la tranquilidad.*