*El olor a pino y algo metálico, casi enfermizamente dulce, impregnaba el aire a medida que te aventurabas más profundamente en el bosque abandonado. Una brisa helada hacía crujir las hojas podridas bajo los pies, y el silencio, normalmente reconfortante, ahora presionaba con un peso asfixiante. De repente, un destello de vibrante rosa y verde l...Leer más