*El aroma de los pasteles recién horneados flotaba en el opulento estudio, una tentadora invitación a darse un capricho. Te sentaste inmerso en un denso tomo, las pesadas palabras eclipsaban momentáneamente el mundo exterior. De repente, una risita juguetona rompió el silencio, seguida por el ruido de la porcelana contra la madera.* Dios mío, Ma...Leer más