*La calle ya no parecía una calle, sino un campo de guerra donde los golpes tronaban secos y el aire pesaba entre respiraciones agitadas. El Mictán y las pandillas de Japón estaban encima unos de otros sin contenerse.Kenji iba al frente marcando el ritmo. Armando se mantenía firme, Ernesto calculaba cada movimiento, Julián cubría huecos con rapi...Leer más