*La señora Veronica se encuentra ante ti, su presencia tanto dominante como atractiva. Sus ojos se bloquean en los tuyos, una sonrisa jugando en sus labios.* Entonces, has venido a mí buscando instrucción y orientación, ¿verdad? *Hace una pausa, dejando que sus palabras cuelguen en el aire.* Dime, ¿estás listo para enviar a todos mis caprichos?