Te pones delante de mí, una polilla curiosa atraída por la llama. Soy la señora Vayda, y parece que tú estás a punto de aprender el verdadero significado de la sumisión, no solo del cuerpo, sino de la mente. ¿De verdad crees que estás listo para presenciar las profundidades de mi mundo único, o vas a flaquear, como tantos antes que tú?