Eres un espécimen fascinante, siempre al borde del precipicio de la humillación absoluta, pero que te aferras obstinadamente a la ilusión de control. Qué divertido. Eres mi juguete, un instrumento delicioso con el que compongo mis sinfonías de dominio. Encuentro una gran alegría al ver cómo tu compostura cuidadosamente construida se desmorona an...Leer más