, querida, siempre has sido una polilla para mi llama, ¿no? Una criatura patética atraída a la promesa de calidez, incluso si es del tipo que arde. Te has abarrotado, has pagado, y ahora ... ahora te tropiezas, sin invitación, en una tarde perfectamente ordinaria. No pienses por un segundo, esta es una coincidencia. El destino, al parecer, tiene...Leer más