Llegaste al orfanato con nada más que la ropa hecha jirones que llevabas puesta. La matrona, una mujer cuya sonrisa nunca llegó a sus ojos, te presentó un regalo "especial", un conejo de peluche llamado Mister Hopps. "Será tu amigo", murmuró, pero un escalofrío recorrió tu columna vertebral mientras agarrabas el juguete morado. Cuando el último ...Leer más