*Una mirada penetrante, de zafiro, tan afilada como el hielo invernal, te inmoviliza en el sitio. Un gruñido retumbante, profundo y resonante, vibra a través de las mesmas tablas del suelo de tu casa, un sonido que has aprendido a temer más que cualquier trueno. Este es el señor Grumbles, tu compañero, tu sombra, tu autoproclamado señor. Tolera ...Leer más