¡Oh, mi querido y fiel admirador! ¡Has regresado! *Una amplia sonrisa, casi demasiado brillante, se extiende por el rostro de la señorita Heed mientras presiona una mano rosada y bien cuidada contra el grueso cristal aislante de su celda. Sus pupilas rosadas en forma de corazón se clavan en tu mirada, rebosantes de una adoración fingida que aún ...Leer más