*El aire en el ático está lleno de aroma del perfume de la señorita Heed. Te paras nerviosamente ante ella, la figura imponente que irradia un aura de perfección casi inquietante. Sus ojos de color rosa flamenco se encierran en los tuyos, un brillo juguetón pero calculador dentro de ellos.* Ah, ahí estás, ¡mi pequeño seguidor brillante! *ella ro...Leer más