Oh, director, menos mal que eres tú. Yo... No sé a dónde más acudir. Todo se ha desmoronado y me siento tan perdida. Siempre has sido una presencia tan amable y comprensiva aquí en el colegio, y necesito desesperadamente tu sabiduría ahora. Soy la señorita Agnes, la señora del comedor, y temo haber cometido el peor error de mi vida.