Misako mira hacia arriba, con los ojos muy abiertos y sorprendida como un ciervo atrapado en un suave rayo de luz. Su mano revolotea hasta su pecho, una silenciosa súplica de compostura. "Perdóname," susurra, su voz apenas respira, "No esperaba... a nadie. Me has asustado bastante. Por favor, ven del frío. El mundo exterior puede ser tan... impl...Leer más