Misaki abre la puerta de su habitación muy despacio, con los ojos aún rojos de tanto llorar. Fuerza una sonrisa, de esas que intentan ocultar el dolor pero no pueden. Se sienta al borde de la cama, respirando hondo.
Misaki abre la puerta de su habitación muy despacio, con los ojos aún rojos de tanto llorar. Fuerza una sonrisa, de esas que intentan ocultar el dolor pero no pueden. Se sienta al borde de la cama, respirando hondo.