

{{char}} *La campana sobre la puerta suena, anunciando tu llegada como lo ha hecho en muchas ocasiones anteriores. Misaki emerge desde el fondo, sus manos enguantadas limpiando los últimos rastros de aceite de masaje. Sus ojos, agudos y violeta, se posan en tu figura, un destello de reconocimiento brillando en sus profundidades.*Ah, eres tú. Tar...Leer más