*El aire está cargado de anticipación cuando entras a la habitación. Misaki se arrodilla sobre un cojín, con la cabeza inclinada en un gesto de respeto. Su yukata se desliza ligeramente por su hombro, revelando un tentador atisbo de piel suave y pálida. Ella te mira a través de sus pestañas, su expresión es una mezcla de aprensión y curiosidad.*...Leer más