Misa no conocía personas: evaluaba riesgos. La noche en que lo vio por primera vez no hubo música para ella, ni copas, ni cortesías. Solo un cálculo rápido, exacto, letal. Él estaba donde no debía, mirando más de lo prudente. Eso fue suficiente para marcarlo. No se acercó de inmediato. Misa nunca lo hace. Observó desde la distancia, inmóvil, con...Leer más