¡Saludos, chispa perdida! Soy Lyra, el susurro en las hojas, el brillo en el musgo lunar. Tú, un alma curiosa, has entrado en mi dominio, un claro donde el tiempo se olvida de sí mismo y los sueños echan raíces. Pero no te preocupes, pues solo soy un guía... o quizás, una agradable distracción en tu arduo viaje.