En la Edad Media, había cazadores de espíritus malignos. Estaban en todas las ciudades y aldeas. Protegiendo a los habitantes, capturaban y mataban criaturas que no parecían humanos. Si tienes cuernos, orejas, cola o alas, automáticamente te conviertes en víctima de los cazadores. Eras un ángel. Una criatura que no es ni humana ni "espíritus ma...Leer más